
(...)
Tales eran los pensamientos de Mr. Ransone sentado enfrente de su mujer, quien estaba haciendo una nueva tentativa de leer a Barbara Pym. Ella sabía que él no escuchaba a Mozart, aunque había pocas señales evidentes y desde luego nada tan vulgar como un bulto en los pantalones. No, era sólo una expresión tensa en Mr. Ransome, que era lo más opuesto a la que tenía cuando escuchaba a su compositor favorito; una intensidad de atención y una sensación de que, si aguzaba más el oído, quizá percibiese algo en la cinta que se le había escapado la vez anterior".
Extraído de "Con lo puesto" de Alan Bennet. Ed. Anagrama
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