
de tierra es bastante
un metro cuadrado.
Con tapia de piedra,
todo él rodeado,
todo él rodeado.
Que la gente sepa
que todo eso es mio
y nadie se atreva
a entrar sin permiso.
Y dentro un manzano
o tal vez una parra,
para refugiarme
en su sombra en verano
con una guitarra
pues no cabe un piano.
Un metro cuadrado
sembrado de hierba,
sembrado de hierba.
Y en él recostarme
un poco encogido,
rozando la piedra.
Un libro en las manos
con estampas viejas
y su canto dorado,
Cuentos de Calleja.
Se escucha un cuclillo
oculto en la parra.
Un cri-cri acompaña
su canto sencillo,
son hermano grillo
y hermana cigarra.
Sobre mi cabeza
se ve el cielo mío,
todo el cielo propio
y podré mirarlo
sin pedir permiso,
sin pedir permiso
con un telescopio.
Y bajo mis pies
un metro cuadrado
de mi propia tierra
hasta el fondo adentrado,
para que me entierren,
para que me entierren
bajo la maleza
junto a mi guitarra
de pie o de cabeza.
Vainica Doble - Un Metro Cuadrado (1.970)
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