
Podría vivir un año, seis meses, diez semanas, qué más daba. Finalmente moriría a causa de ese tumor en no más de un año y medio. Eso le produjo desde el principio una inmensa fatiga y una desolación que hizo que Silvia lo abandonara, no tanto por que no lo quisiera, sino porque no podía soportar ni el dolor ni la enfermedad. Ella siempre se lo dijo: - Si enfermo, déjame sola; si lo haces tú, me marcharé".
Extraído de "Sin hablar con nadie" de Ángela Labordeta. Ed. Xordica
0 comentarios:
Publicar un comentario